El viernes 13 fue una de las noches más horrendas de la historia de
Francia, unos siete ataques simultáneos con fusiles, metralletas y bombas en
diferentes sectores de París, ejecutados por fanáticos suicidas islamistas,
habrían dejado más de 150 muertos y cientos de heridos.
Aproximadamente
cien personas fueron tomadas como rehenes en un teatro, al que luego las
fuerzas de seguridad ingresaron con extrema violencia, matando así a los
criminales.
El horror
comenzó alrededor de las 10 de la noche, con tres potentes explosiones en
simultáneo que dejaron al menos tres muertos cerca al Stade de France, donde se
disputaba un partido amistoso entre las selecciones de Francia y Alemania. Allí
estaba presente el presidente francés Francois Hollande, quien en minutos fue
evacuado en helicóptero.
En dos
bares, hombres armados con fusiles y metralletas dispararon contra los clientes
en las terrazas de los bares Le Carillon y Petite Cambodge, situados uno frente
al otro, en el distrito X de París, junto al canal Saint Martin, matando al
menos a 11 personas, varios testigos calificaron lo ocurrido como ‘una
pesadilla’, precisaron que los asesinos gritaban ‘Alá es grande’.
Otras 15
personas perdieron la vida en el teatro ‘Le Bataclan’, donde una banda
estadounidense daba un concierto de heavy metal y en el que se produjo la toma
de al menos 100 rehenes; los encapuchados ingresaron con sus armas gritando
arengas a Alá.
En tanto,
a las 11:30 de la noche, se desataba un nuevo tiroteo el centro comercial Les
Halles, a pocos metros del emblemático Museo del Louvre, en las proximidades
del ayuntamiento de París.


