Después de dos días de los brutales atentados terroristas en Francia, que dejaron 129 muertos y más de 350 heridos, aviones caza de la Fuerza Aérea Francesa lanzaron una serie de letales ataques en Siria sobre posiciones del Estado Islámico (EI).
Se trata del bombardeo de mayor envergadura de los que hasta ahora venía haciendo Francia en el país del Oriente Próximo, situado en la costa mediterránea.
En total, fueron 20 bombas que cayeron en el feudo del grupo yihadista en Raqa, en el este de Siria, destruyendo un puesto de mando que servía como centro de reclutamiento y depósito de armas y municiones.
Los aviones también destruyeron un campo de entrenamiento de dicho grupo. Fueron doce naves usadas, de las cuales diez eran cazabombarderos llegados simultáneamente desde Emiratos Árabes Unidos y Jordania.

